
Ya no te miro, ya no te veo,
No me interesas.
Pasó el dolor y el desencanto
me has hecho tanto mal y tantas veces,
que no puedo, ni quiero disculparte mäs.
He sido fiel a ti hasta el infinito,
he soportado tus cambios de humor,
tu indiferencia,
y te he justificado en cada desencanto
echándome las culpas sin tenerlas.
Se acabó el juego.
Ese juego de mentiras en que me enredaste.
Se acabó el perdonarte y llorar tu ausencia,
tu alejamiento,
tus necesidades, tus ocurrencias,
se acabó chiquillo, se acabó.
¿Quien te crees tú que eres?
¡O quien crees tú que soy?
Pareces el Rey y yo la última sierva,
que obedece en tus ocurrencias
en todo lo que me exijas.
Yo no cuento para ti, pero
lo has disimulado muy bien.
Se acabó, he abierto los ojos
y cierro las persianas a tu falso amor-
No quiero saber más de ti.
Mentiroso, cobarde, ser vil.
Sigue con tu vida, pero lejos, lejos de mi.
Una cosa si te pido,
No vuelvas jamás a mi vera.
Ahórrame el disgusto de volver a verte
y el coraje de enfrentarte y decirte a la cara
lo poco hombre que eres,
tanto te he amado
y hoy te resumo
¿Delincuente del amor!
Diana Álvarez.

Comentarios
Unas palabras muy claras y potentes, adornadas en poesía, pero punzantes como el acero. Una poesía bellísima con una espina afilada. Me encanta!
Tal como te dice José Ramón has escrito un muy buen poema, con versos muy claros, punzantes y directos que no dejan duda del hartazgo en que te encuentras. Mis felicitaciones querida Diana, continúa en esta línea que lo haces muy bien.
Un poema directo penetrante ,doliente unas letras escritas con el alma, asi es la vida a
veces nos pasan estas cosas sufrimos mucho ,pero aguantamos,por amor o por miedos,me encanto leerte un abrazo.