
Donde quiera que estés, mis lágrimas de nostalgia seguirán buscándote, como si el corazón tuviera memoria propia y se negara a aceptar que ya no estás.
Hay ausencias que no se explican, que no se cierran, que simplemente se aprenden a llevar como quien carga un silencio en el bolsillo. A veces pienso que tu nombre aún vive entre los espacios vacíos de mis días,como una sombra suave que me acompaña cuando el mundo se queda quieto y la noche me obliga a escucharme.
Entonces entiendo que no lloramos por debilidad, sino porque hubo algo tan profundo que todavía nos toca incluso desde lejos. Tu ausencia es un territorio frío, una casa sin luz donde cada rincón recuerda tu voz. Y sin embargo, sigo entrando, porque ahí quedaron cosas que no sé soltar: las risas que ya no se repiten, los planes que se quedaron esperando, y ese abrazo tuyo que aún siento cuando el viento roza mi espalda. Las lágrimas que derramo no buscan lastimar, buscan sanar. Visten tu ausencia con lo único que me queda: mi amor, mi memoria, esa forma torpe y pura que tiene el alma de seguir sosteniendo lo perdido. Quizá algún día deje de doler, o quizá no. Hay afectos que no terminan nunca, solo se transforman. Pero mientras tanto, donde quiera que estés, sabrás —de alguna forma que no entiendo—que todavía te pienso, que todavía te extraño, y que mi nostalgia, silenciosa pero fiel, sigue abrigando el eco de lo que fuimos y ya no será...Josephine Ruiz.
Comentarios
EXCELENTE JOSEPHINE.!! FELICITACIONES.
Muchas gracias querido Ber por el destacado un grann abrazo.