ENTRE SILENCIOS
MÍrame de frente, no huyas la mirada,
hay que ser valiente, no esconder la cara.
Para ti yo he sido, luz inesperada,
que alumbró tu vida, triste y arruinada.
Yo sabía todo, cuando me engañabas,
seguia tu juego, te necesitaba.
Pero, el amor llegó sin imaginarlo.
Te descolocó no poder pararlo.
Lo que un día fue, un juego macabro,
nos fundió a los dos en amor sagrado y
todo cambió, de ti para mi, de pronto yo fui,
el ser más amado.
De noche y de día, ni un sólo minuto,
podía librarme de tu compañía.
Los celos tremendos que te obnubilaron,
me hicieron vivir sólo para ti,
sin pensar en mí, sin tenerme en cuenta.
Tanto te adoraba que lo soportaba todo con paciencia.
Hasta que una tarde de torrencial lluvia,
mientras te esperaba,
desde la ventana, divisé en la calle, un coche llegar.
Te apeaste de él y te protegiste, de la intensa lluvia
bajo la cornisa de un portal vecino.
Pero...¡Oh sorpresa! Del coche bajó, quien te había traído.
Se acercó al umbral, te llenó de besos que
correspondiste con total descaro,
sin imaginar que yo era testigo.
Y en aquel instante, saltaron al aire mis cinco sentidos.
No hubo explicaciones que justificaran,
tu traición rastrera.
En aquel momento, fue el punto final,
no hubo sermones, lamentos, ni ruegos.
Tú ya no pudiste justificarte. Sólo hubo silencio,
tan sólo silencio y la oscuridad.
Pasaron los días, los meses, los años,
no supe de ti, ni quise saberlo. Más hoy, a mi puerta,
te atreves a estar. !No sé con qué cuentos!
No quiero escucharte, no puedo creerte.
Ya no soy aquel, que un día te amó y tú,
sigues siendo quien me traicionó
y me hundió en silencios.
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