LA MOCHILA

Traías la lección bien aprendida, la envidia y el rencor en la mochila.
Supiste alternar con la mentira y te uniste al volcán que escupe odio.
La falsedad es lo que no perdono y no es vanidad, inmodestia o desgana.
No ofende quien se cree mejor que otros, la indiferencia la siento y no la finjo.
Ni me ha rozado el agravio burdo y tonto. Pero me duele sí, comprobar una vez más,
que la bondad no ofrece recompensa.
Se olvidan fácilmente las promesas, se olvidan las palabras envolventes,
los valores, la lealtad, mueren rápidamente
y queda descubierta la mentira la falsedad solapada, repelente.
Traías la lección bien aprendida, más no podrás ufanarte de ello,
me apena saber que existe gente que no merece ni siquiera una sonrisa,
que es mejor huir a toda prisa y refugiarse en los seres que no engañan,
que no envidian, que no odian, que no dañan.
Esos seres, que sabes que te quieren, que creen en ti, que valoran quien eres,
esos que están siempre presentes y no proceden como la vil serpiente,
los que te entregan amor a manos llenas. Y los hay.
¡Sí que los hay! ¡Afortunadamente!
Por eso ahí te dejo en tu volcán ardiente,
que prefiero la aurora mañanera
y contemplar el mar, a través de mi ventana,
viendo volar gaviotas marineras,
cruzando el cielo azul, abierto en abanico.
Límpido, albo, sin nubes bajas.
AUTOR: POETA LIBRA.
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