
Nadie te explicará el dolor de la gente
ni qué ha sido de los ausentes.
Nadie podrá explicarte por qué
riegas tu siembra y sus frutos crecen muertos
Dicen que es la lluvia ácida
Las gotas de los llantos del humilde
Las gotas del llanto del enamorado
cuando es engañado.
Las gotas del dolor por la muerte de una madre
Las gotas de la pena o la carencia
Nadie te lo explicará porque todos
todos sin excepción
estamos enfrascados en la lucha por sobrevivir
y si es posible sobrepasar al otro
no ser anónimo, destacar aún sin tener méritos para ello.
Atropellando a los que verdaderamente valen
Y si no vales, si realmente lo tuyo proviene del fracaso
por qué insistes en pasar por encima de los demás,
que te contemplan con pena y por poco te soportan.
Lluvia ácida, no es la lluvia, no culpemos lo sagrado
echemos un vistazo a nuestro interior
seamos sinceros con nosotros mismos
por fin alguna vez
y tratemos de pasar desapercibidos
respetando y valorando a los que si saben.
Pero nadie te lo explicará porque
no conviene que lo sepas,
continuarás en la ignorancia
mientras creas en ti
aunque nadie te crea.
Autor: Jorge Martínez
Derechos reservados.
Comentarios
La profundidad de tus letras, estimado Jorge, nos llaman a la reflexión. Gracias, amigo mío.