REALMENTE ERA HIJO DE DIOS
Autora: Magui del Mar
La Dama Azteca de la Pluma de Oro
Poeta Mexicana.
Era mucho el alboroto por ese hombre Nazareno,
me acerqué...y estaba lleno de una infinita tristeza,
inclinaba la cabeza...los ojos llenos de llanto...
me conmovió tanto...tanto, que sin querer, lentamente
me pude poner enfrente y descubrir su nobleza.
El se encuentra ante Pilatos acusado por su gente,
lo ven como un delincuente, sin tener culpa ninguna,
no tiene defensa alguna, lo rodean sus enemigos,
está solo...no hay amigos que lo apoyen en su lucha
“crucifícalo” El escucha, gritar a turba importuna.
Pilatos en El descubre un mundo de mansedumbre...
pregunta a la muchedumbre “¿en qué quebrantó la ley?”
“quiso hacerse nuestro rey” responden con dura saña,
al romano eso no engaña y al Nazareno intrigado
le pregunta amedrentado “¿es cierto que tú eres rey?”
“Tú lo has dicho, mas mi reino no es de este mundo mortal
es un Reino Celestial, vine a enseñar la verdad”
y al ver la profundidad con que aquel hombre se expresa
le pregunta con viveza “¿y qué es la verdad?”, mas luego
aquel gobernante ciego, no piensa con libertad.
A la turba se lo entrega, aunque hay en su alma temor
porque ve con cuánto amor lo miran aquellos ojos,
con dulzura...sin enojos. La chusma al fin complacida
piensa quitarle la vida, esa vida que El ofrece.
Su cuerpo ya desfallece, lo han convertido en despojos.
Paciente lleva la cruz por la dolorosa vía,
ahí se encuentra a María que lo mira con ternura,
su alma llena de amargura por ver sufrir así a su hijo,
en silencio lo bendijo, por El más no pudo hacer,
supo que así debía ser para cumplir la Escritura.
Llega por fin al calvario y estando en la cruz clavado,
ante todos levantado, lo contemplo agonizante,
viendo su alma de gigante ofrecer con tanto amor
su dura pena y dolor...tan sólo y abandonado,
exclamo “¡Jesús amado, quiero ser tu acompañante!”
Al final, con voz potente, al Padre entrega su vida,
en el templo enseguida el velo se rasga en dos...
ven todos con miedo atroz que hay tinieblas en el mundo
y con temor muy profundo, los soldados allí empiezan
a ver más claro y confiesan “¡realmente era Hijo de Dios!”
Derechos Reservados.

Comentarios