
Cuando despierto cada mañana,
mi corazón palpita con fuerza inusitada
y al anochecer, vuelve mi corazónC
a vibrar.
Con tal fuerza que pareciera que quiere
salirse de mi pecho.
Pensé en un primer momento,
que me avisaba de una enfermedad inminente.
Me asusté.
Pensé en tí y en lo mucho que te extraño
en la falta que me haces,
te necesito amor, te necesito tanto.
Desde que tu te fuiste. me siento muy sola.
Y este mundo de hoy, que no comprendo
aterrador, confuso, peligroso,
sin tener a nadie en quien confiar
ni con quien refugiarme.
Alguien que me dé calor, alguien en quien confiar
alguien a quien amar y que me ame.
Pero ya he perdido toda esperanza
es tarde para volver a comenzar
y esas noches contigo que se me antojaban cortas,
hoy son infinitas y el tic tac del reloj
no marcan las horas.
Se me antoja que ya no llegará otro amanecer.
La soledad, la angustia son una losa muy pesada
sobre mi vida.
Y tú, no estás, la grandiosidad de amarte
hoy, es una sombra nada más
en una casa vacía, ausente de voces,
alejada de pasos en el salón
y ya no espero nada, a nadie, ni a nada.
Para mí, todo acabó.
Diana Álvarez
Derechos reservados.
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